Por supuesto, podría hablar de esas grandes mujeres y hombres que han llenado mis ratos libres, y no tan libres, con esos grandes amigos que nunca te abandonan: los libros. Y podría tirarme el pisto, aunque sea verdad, hablando de lo que me gusta "Retrato de un hombre inmaduro" de Luis Landero, biblia que descubrí allá por segundo de carrera; o de todos y cada uno de los textos de Miguel Delibes que tanto me llenan el alma. Por no hablar de la poesía, de Miguel Hernández y Gloria Fuertes, por ejemplo, o de "El Principito" de Antoine de Saint-Exupéry que puedes leerlo tanto con ocho años como con ochenta y siempre te hará reflexionar en mayor o menor medida.
Con la edad descubres que muchas cosas pierden la magia que tenían cuando las contemplabas de niño: las historias no te hacen tanta ilusión, las películas de efectos especiales no te sorprenden tanto y has visto tanto horror en las noticias y en tu día a día que cuesta volver a creer en lo bonito que es sonreír y reír por tonterías como cuando eras pequeño.
Pero hoy he venido aquí a hablar de MI LIBRO: sí. Allá por nuestra infancia, la infancia de los niños de los 90, el mundo se dividía en dos grupos amantes de los dos chicos con gafas: uno internacional y mágico, Harry Potter, y uno de pata negra y tan real y mágico como la vida misma: Manolito Gafotas. Bueno, en realidad también podían gustarte los dos, lógicamente. Pero lo que estaba claro es que los libros estaban más a la orden del día en las vidas de los niños de antes que en las de los de ahora (total, el móvil mola más, ¿no?).
Volvamos a mi historia. ¿De quién era yo y de quién continúo siendo? ¡Del equipo de Manolito Gafotas, por supuesto! Aunque intentara también ser amiga de nuestro mago inglés, no conseguí acercarme a esa realidad mágica, muy a mi pesar, porque siempre he preferido aquello que parecía estar viviéndolo yo, aquello que es tan real y ta creíble que te hace ser el protagonista de la historia. Y este es el caso de mi Super Manolito.
Recuerdo con ilusión que me regalaron por mi octavo cumpleaños "Pobre Manolito", el segundo libro de la colección. Ya en verano, una tarde aburrida de julio, se me ocurrió echarle un vistazo porque todavía no me había dignado a leerlo. No sé cómo agradecerle a esa tarde tan aburrida que así lo fuera para poder darme las ganas de abrir ese maravilloso libro que me bebí tan ricamente mientras el pelo se me movía gracias al ventilador.
Desde ahí, fue un no parar. Deseaba con ganas que me regalaran los restantes libros en todos los cumpleaños de mi vida (es que antes no tenía dinero propio para andar comprándome libros así porque sí). Pero llegaron las navidades y mis abuelos me dieron dinero para comprarme lo que quisiera (sí, es que con ocho años ya sabía la verdad verdadera de los padres y la Navidad). Fuimos al Carrefour y allí estaba: sin preverlo, apareció ante mí el fabuloso tomo TODO MANOLITO en el que se incluyen los primeros cinco libros de Manolito Gafotas. Creí que me iba a dar algo. Y ese fue mi super regalo de Navidad que, nada más subir al coche de vuelta a casa, empecé a devorar leyendo en alto el primer capítulo con mi madre, las dos partidas de risa. Todas las noches antes de ir a dormir me leía todos los capítulos que podía y tenían que venir a recordarme que tenía que dormirme ya. "¡Qué rollo repollo!"
Después de este, me regalaron "Manolito tiene un secreto", y una vez terminado, acabó. Jo, qué pena que esa aventura con Manolito terminara. Después de años esperando, en 2012, Elvira Lindo publicó "Mejor Manolo" y cuando cumplí 21 años mis padres decidieron que qué mejor regalo que este libro.
Después de leer esto pensaréis que soy un poco infantil, un poco tonta por alabar estos libros o que vaya gustos tengo. Pues vale. Me encantaría ir a una firma de libros en la que Elvira Lindo me viera cargada de todos los libros de Manolito, porque, sinceramente, me parece alucinante como texto y como imagen y representación de la España de los 90. Pero de lo que venía a hablar aquí, a parte de hablar de MI (querido) LIBRO, es de que un libro puede ser un gran mar de aventuras, y que pueden ser amigos que pueden tener nombre y también apellidos (en mi caso Manolito García Moreno) que fue y continúa siendo mi mejor amigo de papel, que "mola un pegotazo" en este "mundo mundial" como

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